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Todos los asuntos referentes a  la fertilidad humana conviene tenerlos muy claros antes de tener un hijo o iniciar el proceso para ser padres. Existen como en otras facetas de nuestra vida un gran número de creencias que en la mayoría de los casos no tienen ninguna base científica. Por ejemplo si afectan a la fertilidad aspectos genéticos heredados o si los hombres no tienen un momento en el que es imposible procrear. Vamos a intentar resolver los más comunes.

Volvemos a la carga con el tema del extenuante calor, pero es lo que toca. Si en nuestro último artículo nos dedicábamos a las embarazadas, en esta ocasión vamos a centrarnos en los pequeños recién nacidos y su primer verano. Porque los bebés son muy sensibles a las temperaturas tan altas que estamos sufriendo, pero también al sol, a las corrientes de aire y a los cambios de rutina de las vacaciones.

Este año está siendo uno de los más calurosos de las últimas décadas o eso es lo que advierten los especialistas en meteorología. Es por tanto un asunto que afecta de manera muy notable a las mujeres embarazadas, en especial si su gestación durante el período estival se encuentra en un período muy avanzado. Aquí desgranamos una serie de recomendaciones que de forma sensata nos van a ayudar a paliar el malestar que pueda producirse.

Según datos de la Sociedad de Estudios de la Salud de la Mujer se estima en un diez por ciento el número de mujeres que sufren de un trastorno en su apetito sexual, un trastorno denominado TDSH (Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo). Este mal ha sido atribuido en numerosas ocasiones a encontrar diferencias en el funcionamiento del cerebro humano y por tanto se podría hablar de un origen físico.